ARA San Juan: la mayoría de los familiares cobrará un seguro de vida de tan sólo $48 mil
32 de las 44 familiares cobrarán un seguro de vida menor a $50 mil

Por estos días, la prioridad de los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan sigue siendo encontrar la embarcación para conocer qué ocurrió aquel fatídico 15 de noviembre de 2017. A pesar de que muchos aún se niegan a hablar de «fallecimientos» y se refieren a los tripulantes como personas «desaparecidas», otros comienzan a mirar el futuro cercano con la idea de que deberán reconstruir sus vidas sin sus seres queridos.

En ese sentido, encontrarán un escollo económico para continuar: 32 de las 44 familiares cobrarán un seguro de vida menor a $50 mil. Es que a pesar de que la tarea de los submarinistas era altamente riesgosa y cumplían un servicio a la patria, la gran mayoría tenía coberturas básicas compuestas por dos ítems: un sepelio y un seguro social obligatorio. El primero es un monto de $3800, y el segundo asciende a $ 44.330, por lo que en total las familias serán acreedoras de $ 48.130.

Itatí Leguízamón, esposa del cabo primero Germán Oscar Suárez catalogó de «miseria» el monto que la mayoría de las familias recibirá como seguro de vida. «La Armada no tiene verguenza, no sólo no los quisieron encontrar, sino que ahora nos encontramos con esta cifra lamentable que no alcanza para nada. Nada compensa el dolor pero hay muchas familias que necesitan una ayuda económica para seguir», sostuvo.

En rigor, los tripulantes podían elegir entre un seguro obligatorio o uno voluntario. Este último, implica un resarcimiento mayor para sus familiares, de entre 600 mil pesos y $ 800.000. Sólo 12 marinos se inclinaron por esta opción. El seguro básico es obligatorio por Ley y la Armada los contrata a través de La Caja.

Los familiares cobrarán ese dinero recién cuando se cumplan seis meses legales de fallecimiento por presunción de accidente, algo que ocurrirá en mayo próximo. A este drama, se suma las dudas de los familiares en torno a los créditos hipotecarios que el Banco Nación, a través de la Armada, les había adjudicado a los marinos.

«Está todo en veremos. En diciembre tenían que firmar unos papeles, pero no pudieron y todo se paró. Mi nuera se quedó sola y se le está por vencer el contrato de alquiler y no puede pagarlo. Contaban con esa casa», cuenta a este medio Daniel Polo, padre de Alejandro, otro de los tripulantes del submarino cuyo paradero es aún un verdadero misterio.

Fuente: TN

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